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La Lupa Económica | ‘La dependencia de las pymes en la economía española. nuestro «talón de Aquiles»‘, por Fran Coll

5 febrero, 2021

El economista Fran Coll coge La Lupa de Metrópolis Daily.

 

La economía española, en cada crisis que se sucede, se enfrenta a una difícil situación en lo que respecta al deterioro registrado en situaciones en las que el país se enfrenta a escenarios de recesión económica. Y es que, pese a que los indicadores muestren un menor acoplamiento entre la caída que refleja el PIB español, con contracciones que alcanzan el 11%, y el deterioro que muestran otras variables, como el empleo, lo cierto es que la imagen final nos vuelve a dejar un contexto repleto de empresas en situación de quiebra, en adición a un desempleo que, pese a ese mejor comportamiento comentado, crece a ritmos muy acelerados.

Así pues, ese comportamiento procícliclo que tanto ha caracterizado a nuestro país, o, mejor dicho, a la economía de nuestro país, hace que este, cuando se da una situación de recesión, acuse más los efectos, presentando un mayor deterioro de dichas variables; de la misma forma que, por el otro lado, presenta un mejor comportamiento que el resto cuando la situación es la contraria, y la economía se encuentra en un buen momento. Un comportamiento que se debe a una multitud de factores, pero que, a la luz de los datos, podría estar relacionado con un tejido productivo muy vulnerable en su contraste con el de otras economías homólogas.

En este sentido, en Fundación Civismo elegimos esta variable, tratando de ver hasta qué punto es más vulnerable nuestro tejido empresarial, con relación a los distintos tejidos empresariales que presentan otras economías líderes como Alemania u Holanda. Un estudio que, dicho sea de paso, ofrece cifras muy interesantes, a la vez que concluye con esa realidad que muestra nuestra economía, la cual, habiendo centrado todos nuestros esfuerzos en focalizar la estrategia en las pymes, y estando este sobrerrepresentado por compañías pertenecientes a dicha tipología de empresa, ha hecho de nuestro tejido productivo, un tejido menos resiliente ante situaciones de crisis.

Lo que muestran los datos, entrando en materia de análisis, es que España es un país muy dependiente de las pymes, pues cuenta con un tejido empresarial en el que el 99,8% del mismo se encuentra representado por pymes. Pese a que este dato parece que nos dice mucho, si contrastamos con el dato relativo que muestra Alemania (99,5%), podría hacernos creer que hablamos de un tejido empresarial que se encuentra en igualdad de condiciones. No obstante, se observa lo que se conoce en economía como “efecto composición”, pues al analizar el valor absoluto, lo cierto y verdad es que la economía alemana triplica en número de grandes empresas a la economía española.

Habiendo conocido este dato, veamos el comportamiento que han experimentado estas en las últimas crisis.

Habiendo estudiado, y contrastado con otros países, la evolución de la población empresarial en España, por tipo de empresas, se ha observado cómo la economía española muestra que, entre 2007 y 2018, la variación en el número de grandes empresas se ha reducido en 215 empresas, mientras que, atendiendo a las pymes, el número de empresas que se han destruido se eleva hasta las 90.000. Como vemos, el contraste confirma la hipótesis que se plantea; al observar, en adición, otros datos más actuales que muestran que el 99% de las empresas destruidas durante esta crisis, de la misma forma, vuelven a ser pymes.
En materia de empleo, debemos saber que contar con empresas más vulnerables, de la misma forma, nos lleva a registrar un mayor deterioro en lo que al empleo se refiere.

En este sentido, conviene resaltar el impacto que tiene todo esto que comentamos sobre el empleo. Así pues, si observamos la variación porcentual acumulada del empleo durante el mismo período, observamos que mientras las grandes empresas han experimentado una variación del empleo del -0,1%, las pequeñas y medianas empresas, por su parte, recogen una variación negativa del -31,5% y -24,6%, respectivamente. Algo similar a lo que ha ocurrido durante esta crisis, donde también se observa que, como en las pasadas, cuatro de cada cinco empleos que se han destruido, han sido destruidos por pymes. Y es que, en este punto, conviene recordar que hablamos de un grupo de empresas que soportan cerca del 77% del empleo en el país, mientras que, en la media de la UE, esta cifra no supera el 66%.

A estos datos, además, debemos sumarle otros datos que también hemos extraído en el informe. En esta línea, me estoy refiriendo a una productividad que se muestra por encima de la media de la UE, cuando la tipología analizada es la mediana y la gran empresa; una mayor estabilidad, así como bienestar, para los empleados, al estar estos mejor remunerados en la gran empresa; entre otros factores como la propia recaudación potencial que ofrece tener un país con un mayor número de grandes empresas. Datos que, como se observa, mejorarían nuestro tejido productivo con el simple hecho de dejar a las empresas crecer, y todo ello sin la necesidad de recurrir a mantras y frases hechas que hablan de transitar en nuestro modelo productivo.

Pues transitar y reforzar nuestro tejido productivo no pasa por alterar sustancialmente su estructura en el corto plazo, sino por generar una administración facilitadora que potencie el crecimiento de estas pymes en nuestro país. Por lo que, de seguir limitando el crecimiento de las pymes y pidiendo una transición en nuestro modelo productivo, ni la transición será una realidad, ni el país tendrá potencial para convertirse en una economía líder y estable en situaciones de crisis, a la vez que, cuando otra crisis se desate, volveremos a acusar unos efectos que, expuestos en un ranking, nos sitúan a la cabeza, por detrás de la economía argentina, como una de las economías más deterioradas del planeta.

 

Fran Coll | Economista

 

 

 

 

 

Metrópolis Daily

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